Cuatro fases para que un documento por fin se entienda.
Trabajamos por etapas: primero el texto, después el diseño. Cada fase tiene entregables concretos y un cronograma acordado contigo.
Escribimos desde el lado de quien lee.
Antes de tocar una cláusula preguntamos quién va a leer ese documento y qué necesita resolver con él. Esa respuesta ordena todo lo demás: el contenido, la estructura y el diseño.
“Los resultados se consiguen poniéndonos en el lugar de quien leerá el documento final: el cliente, el usuario real.”
Marcella Portillo
Del reto al documento que tu equipo puede seguir usando.
El documento pasa primero por una fase de ajustes de texto y después por la fase de diseño. Nunca al revés.
Entendemos el reto
Revisamos el contexto, las prioridades y las personas que usarán el documento. Identificamos quién lo lee realmente y qué necesita resolver al leerlo. De ahí salen las decisiones de contenido de todas las fases siguientes.
- Contexto del documento y de su uso real
- Prioridades que marcas como cliente
- Perfil de quien lo va a leer y qué busca en él
Simplificamos el contenido
Ordenamos la información, aplicamos lenguaje claro y definimos la arquitectura del documento: qué va antes, qué va después y qué puede agruparse.
- Evitamos la voz pasiva
- Eliminamos las jergas técnicas
- Evitamos superlativos
- Evitamos mencionar excepciones innecesarias
- Mejoramos el sentido de las frases
- Redacción más corta y más clara
Diseñamos la experiencia
Construimos prototipos, definimos jerarquías visuales e incorporamos recursos que ayudan a leer. La información clave queda enfatizada, no escondida.
- Prototipos y jerarquía visual
- Iconos, infografías y destacados útiles
- Énfasis en la información clave
Validamos y entregamos
Revisamos el documento contigo y entregamos formatos que tu equipo puede seguir usando y editando, a modo de plantilla.
- Revisión conjunta antes del cierre
- Entrega en formatos editables (Word, PowerPoint)
- Plantilla reutilizable para futuros documentos
El cronograma lo construimos juntos.
Definimos las entregas según las prioridades que marcas tú. A partir de ahí, cumplir los plazos —los nuestros y los tuyos— es lo que sostiene el proyecto.
Cronograma
Entregas por prioridad
Elaboramos un cronograma de entregas basado en las prioridades que marcas como cliente, no en un calendario genérico.
Feedback
Plazos de revisión
Cada entrega tiene un plazo de comentarios. Cumplirlo es clave para que la siguiente fase arranque cuando toca.
Documentación
Material a tiempo
Los retrasos en enviar documentación o comentarios modifican el cronograma acordado. Lo decimos desde el primer día.
“Invertir en diseño legal significa creer que los documentos legales y la experiencia del usuario pueden ir de la mano.”
Cómo es trabajar con el estudio.
Depende del alcance: no es lo mismo un contrato que un conjunto de políticas. Al inicio definimos un cronograma de entregas basado en tus prioridades, y ese cronograma es el que marca los tiempos del proyecto.
Entregamos formatos editables que tu equipo puede seguir usando y actualizando, tipo plantilla, en Word o PowerPoint según el documento. La idea es que no dependas de nosotros para el siguiente cambio.
Necesitamos a quien conoce el contenido jurídico y a quien conoce el uso real del documento. También ayuda tener a una persona que pueda aprobar decisiones, para no acumular revisiones abiertas.
El cronograma se modifica. Los retrasos en enviar documentación o feedback desplazan las fases siguientes, así que fijamos plazos de revisión desde el inicio para evitarlo.
Primero el texto. El documento pasa por la fase de ajustes de contenido y solo después entra en la fase de diseño. Diseñar sobre un texto sin ordenar no resuelve el problema de fondo.
Cuéntanos qué documento quieres transformar.
Revisamos el caso, te decimos qué fases necesita y proponemos un cronograma según tus prioridades.